Los resultados del Método Pilates comienzan a notarse enseguida, de tal modo que durante la primera sesión ya se siente que los músculos están trabajando.

Joseph Pilates resumió la efectividad de su método con la siguiente frase:

“En diez sesiones sentirás la diferencia, en veinte sesiones verás la diferencia, y en treinta sesiones, tendrás un nuevo cuerpo”.

El método Pilates logra cambiar tu cuerpo y tu mente y tu forma de relacionarte con el entorno. Para conseguirlo, se basa en un profundo control del cuerpo y la mente con el fin de activar el sistema sanguíneo y linfático, estirando cada músculo y tendón para lubrificar el cuerpo. Todo se realiza bajo un estricto control del sistema cerebral. De este modo, se consigue el esculpimiento físico, trabajando simultáneamente físico, mente y espíritu.

La clave de Pilates es ejercitar el cuerpo desde el centro a las extremidades, adoptando prácticamente todas las posturas posibles, algunas increíbles. Para maximizar sus beneficios, el alumno o practicante debe ir superando poco a poco distintas fases y ejercicios, siendo el control de la respiración indispensable para activar cada músculo con un propósito específico.

Pilates trabaja minuciosamente cada engranaje del cuerpo para devolverle su funcionalidad y sacarle el máximo rendimiento obteniendo resultados espectaculares. Además, para los adeptos al método, "hacer Pilates" es una experiencia muy placentera, ya que los movimientos son lentos, suaves y exigen mucha concentración, lo que consigue relajar y liberar de tensiones el cuerpo y de estrés o preocupaciones la mente.

Los movimientos del método están basados en seis principios básicos:

Concentración:

es fundamental para poder conectar el cuerpo y la mente. Durante la realización de los ejercicios es clave concentrase en el área del cuerpo que se está trabajando y poner atención en sentir la actividad que se está desarrollando.

Control:

el Método Pilates se articula en torno al control muscular, es decir, sin movimientos bruscos, causales o irregulares, con el objetivo de evitar lesiones. A si mismo, el control mental es básico ya que el método considera la mente como indivisible del cuerpo.

Precisión:

en la ejecución de los movimientos es muy importante y deriva del control exigido para realizarlos. En Pilates cada movimiento tiene un propósito y esto es vital para la ejecución correcta del ejercicio, por lo que es fundamental concentrarse en realizarlo de un modo preciso y perfecto.

Fluidez de movimiento:

durante la práctica del método es fundamental realizar los ejercicios con fluidez, ni muy rápido ni muy lento. En Pilates no existen movimientos aislados o estáticos, sino que se sigue el fluir natural del cuerpo.

Centralización:

Joseph Pilates desarrolló su sistema en torno a la idea del "Centro de energía" o "Mansión del poder" donde se condensa toda la energía necesaria para realizar los ejercicios del método, centro neurálgico de todos nuestros movimientos y desde allí fluye hacia las extremidades coordinando los movimientos a la par que fortalece y protege la columna.

Por ello, los ejercicios Pilates se inician en los músculos que constituyen la "Mansión del poder" (que son los músculos abdominales, lumbares, de las caderas, los glúteos y piso pélvico).

Respiración:

la correcta respiración es clave en Pilates y forma parte integral de cada ejercicio, siendo siempre coordinada con el movimiento.

Una de las finalidades principales de Pilates al desarrollar su método es lograr limpiar el torrente sanguíneo a través de la oxigenación y aumentar la eficacia de la asimilación del oxigeno y de la capacidad respiratoria.

Para ello es absolutamente necesario respirar correctamente y llevar un ritmo de inspiraciones y espiraciones completas adecuado durante la ejecución de los ejercicios ya que así se conseguirá expulsar el aire viciado del organismo y reabastecerlo de aire fresco logrando de este modo revitalizar todo el sistema.

Además, una buena respiración ayuda a controlar los movimientos, facilitando la estabilización y la movilización de la columna vertebral y las extremidades.

Junto a estos principios, existen otros principios que son fundamentales para la correcta ejecución del método y, por tanto, para maximizar sus beneficios. Estos son:

Imaginación:

durante la realización de los ejercicios se utilizan metáforas visuales para estimular el movimiento físico.

Intuición:

es importante escuchar a nuestro cuerpo y seguir nuestra intuición natural durante la ejecución de los ejercicios.

Integración:

para poder realizar los ejercicios correctamente es clave considerar el cuerpo en su integridad de modo que en cada ejercicio se pongan en acción la totalidad de la masa muscular del cuerpo, de cabeza a pies.

Flexibilidad:

todos los ejercicios del método están diseñados para flexibilizar y tonificar los músculos, consiguiendo una sensación de bienestar y facilidad de movimiento que se disfruta en cada una de las actividades que hacemos a diario: caminar, sentarse, agacharse, correr, etc...

Después de varias sesiones de Pilates, pronto comenzarás a sentir sus efectos: tu cuerpo estará más flexible, ágil y armonioso. Tu figura estará mas esbelta y estilizada y tendrás una sensación de vitalidad que te permitirá enfrentarse a la actividad diaria de mejor humor.